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- Reduce el traslado y la acumulación de desperdicios en basurales y rellenos sanitarios.
- Disminuye las emisiones de gases contaminantes generados en la descomposición y la contaminación de las napas de agua.
- Permite convertir los desperdicios de comida en biosólidos (para abono) y biogases (metano) que pueden utilizarse para generar energía eléctrica.
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